sábado, 4 de mayo de 2019


San Juan de los Morros, 30 de enero de 2019.


Por: Gretzalia García Acosta

Ensayo: “Los Siete Saberes Necesarios para la Educación del Futuro”

Los Ojos Ciegos del Conocimiento y el Sueño de la Comprensión



Antes de iniciar en los caminos de la investigación no supe nada de Edgar Morín -Filósofo y Sociólogo Francés-, ya eso fue un error, ahora en esta ocasión donde por segunda vez ha correspondido leer sus pensamientos, su perspectiva  e interpretarlo en esa búsqueda de comprensión y anhelo por ser participe en la exploración del mundo de la investigación y así  generar algún cambio o mejoría en el proceso educativo, sobre todo desde el punto de vista de las responsabilidades del maestro, profesor, docente, instructor, como sea que queramos denominarlo; debo expresar que continua mi curiosidad por descubrir la complejidad de su pensamiento, el cual por supuesto está adaptado para el entendimiento de un  universo lleno de movimiento, diversidad e incertidumbre, que requieren la incorporación del conocimiento de ciertos saberes, como lo son:
Las cegueras del conocimiento: el error y la ilusión
Los principios de un conocimiento pertinente
Enseñar la condición humana
Enseñar la identidad terrenal
Enfrentar las incertidumbres
Enseñar la comprensión
La ética del género humano
Estos “Siete Saberes Para la Educación del Futuro”, recopilados en un libro cuyo título obedece a la denominación anterior,  ofrecen la oportunidad de construir una visión más equilibrada y holística sobre  la concepción del proceso educacional,  y no en vano percatarnos de la veracidad  del lema -educarnos para la vida- y no sólo educarnos para la competencia y para el trabajo.
He decidido abordar el análisis de dos de los saberes expuestos por el Autor Edgar Morín, estos son “Las cegueras del conocimiento: el error y la ilusión” y “Enseñar la comprensión”, sin que esto signifique algún desinterés por los demás saberes, sólo tocaba elegir.
            Antes de siquiera leer los saberes de Morín, ofrezco una humilde interpretación desde mi complejidad, desde mi universo. En primer lugar “Las cegueras del conocimiento: El error y la ilusión”,  infiero que posiblemente alude al hecho que no precisamente la obtención de un gran nivel de conocimiento te hará ganar la sabiduría para diferenciar entre lo real y lo irreal, es una fantasía el presumir dominio a partir del conocimiento, pues la realidad que yo conozco, nunca será igual a la del otro.
En segundo lugar, y sin que la posición indique importancia, el saber “Enseñar la comprensión”, el conocimiento no se puede enseñar, ni se puede enseñar a aprender, pues sería algo mecánico, pero si se puede enseñar a comprender. Un individuo que comprenda su propia realidad, quizás tenga mayor probabilidad de comprender la del otro y aceptar que no somos iguales, pero que es nuestro deber esforzarnos por poder convivir en el mismo planeta, en el mismo barrio, en la misma escuela, en la misma comunidad, en la misma universidad.
Ahora bien, ya entrando en materia bajo el enfoque de lo expresado por Edgar Morín, (1999), es importante resaltar que en todo aspecto del conocimiento está implícito la polémica del error y la ilusión, situación que en ocasiones obedece  a la subjetividad de la mirada o la visión de cada persona, subjetividad que va ligada a las emociones, y al estado de ánimo o afectividad.
Bien sabemos que la percepción de la realidad pudiera cambiar de acuerdo a nuestro estado de ánimo o afectos y pudiera  conducirnos o  no, a una percepción equivocada, interpretada quizás como ilusión, quizás como error; sin embargo es vital considerar que eliminar la afectividad no garantizará la disminución de los errores, al contrario esta es vital, ya que está ligada a la inteligencia, va de la mano con  la pasión, la curiosidad, los cuales son aspectos fundamentales para hacer ciencia; en ese sentido la afectividad pudiera tanto afectar, como aumentar el conocimiento, permitiéndonos en ocasiones obtener un conocimiento valido o conducirnos al error, la ilusión, y las cegueras; siendo este dilema motivo principal para que la educación se ocupe de la determinación del origen de los mismos.
Puede darse el caso de la existencia de Errores mentales, los cuales no son culpa nuestra, pues estos forman parte de nuestra naturaleza humana, ya que cuando observamos un objeto e intentamos describirlo sólo el 2% de nuestra conexión con lo externo entra en funcionamiento, mientras que el 98 % depende de lo interno, de nuestras particularidades, nuestros anhelos, nuestros deseos, nuestros sentimientos, afectando nuestra percepción de lo que nos rodea, de allí parte la denominada subjetividad.
Subjetividad que pudiera rayar en la mentira, o el error,  debido a múltiples factores, tales como, la auto justificación, la memoria.
También puede darse el caso de errores intelectuales y errores de la razón, los cuales se escudan y defienden basándose en teorías, razonamientos,  doctrinas e ideologías, situación que suele ocurrir frecuentemente cuando se presenta alguna contradicción entre teorías, o diferencias entre lo objetivo y subjetivo(p.5-6).
En tales situaciones es como si nadie quisiera dar su brazo a torcer, nadie quiere reconocer sus errores, dejando de lado la verdadera razón, que debiera más que separarnos en rencillas idolatras del conocimiento, debería unirnos en el variado camino de la verdad, no absoluta, sino más bien compleja.
“Las Cegueras Paradigmáticas”, término y visión del estudioso Edgar Morín que interpreta al Paradigma como un ente superior, una especie de Dios dueño de un ámbito del conocimiento, con estructura y teorías propias que sustentan y controlan un modo determinístico de ver la realidad, produciendo un interminable ciclo entre verdades y errores.
Me atrevería a decir que cada docente en su aula, en cada salón, tiene la oportunidad de crear sus propias teorías, no dejes que sea una rutina; si la vida cambia, el entorno cambia, todo se mueve, todo es dinámico, no tengas apatía, introdúcete en el viaje del conocimiento y con mucha pasión incorpora un liga equilibrada entre afectos, subjetividad, objetividad,  ciencia, creatividad, filosofía, sueños, ilusiones, realidades; Docentes y seres humanos en general, no dejes que tus ojos dejen de ver lo verdaderamente esencial, vive bien, llena tu ser de amor, para poder trasmitir y construir el conocimiento desde el ejemplo, desde la práctica.    Entiéndase que nunca dije que yo la haga así tan perfecto como suena, pues constantemente me dejo llevar por la turbulencia del entorno y el enfoque se pierde, pero de vez en cuando lo que está en mi interior fluye.
Otro de los riesgos con los que debe enfrentarse nuestra percepción de la realidad es con el denominado imprinting cultural y los dogmas, el primero relacionado a nuestras primeras experiencias con la familia, el ambiente de estudios, maestros, los cuales sin lugar a dudas ejercen una especie de sello en nuestra cultura, obedeciendo a una realidad ya preconfigurada y limitada en el caso de la acción del dogma, lleno de reglas y restricciones.
Seguidamente Morín con su modo de pensamiento también considerado integral, Holístico y en definitiva complejo,  hace referencia a la Posesión, desde el punto de vista espiritual, indicando que debe existir equilibrio entre el individuo, la sociedad y la noósfera –centro espiritual-, para evitar que el mito y el idealismo afecten los hechos. Morín (1999) “Las ideas existen por y para el hombre, pero el hombre existe también por y para las ideas” (p.11).
Morín, (1999) dice, “debemos llevar una lucha crucial contra las ideas, pero no podemos hacerlo más que con la ayuda de las ideas. No debemos nunca dejar de mantener el papel mediador de nuestras ideas y debemos impedirles su identificación con lo real. Sólo debemos reconocer, como dignas de fe, las ideas que conllevan la idea de que lo real resiste a la idea. Esta es la tarea indispensable en la lucha contra la ilusión” (p. 12). Nuestra misión de enseñanza es alejarnos de la ilusión y para ello debemos evitar que sean nuestras ideas las que prevalezcan sobre lo real.
Para evitar las cegueras del conocimiento es preciso tener presente que lo nuevo surge constantemente y debemos estar preparados para lo inesperado a pesar de lo paradigmáticos que nos volvemos de acuerdo a nuestras ideas y teorías.
Éste primer Saber expuesto por Morín nos deja ver que es la educación la responsable de ofrecer las orientaciones para asumir la incertidumbre que acompaña las complejidades de la realidad, en la búsqueda de la verdad.

Si el problema es la incomprensión entonces enseñemos a comprender, así inicia está reflexión personal sobre el sexto Saber para la Educación del futuro que Plantea Morín, “Enseñar la comprensión”, entendiendo que nuestros mayores problemas en la sociedad en general, están asociados a la falta de comprensión entre unos y otros, siendo esta situación un desencadenante de diversos problemas de convivencia en nuestro planeta, en nuestro entorno, no importa cuántos avances se hayan suscitado con respecto a la comunicación, aún teniendo la tecnología a nuestro servicio, estar más comunicado pareciera no ser sinónimo del aumento de nuestro nivel de comprensión. Por tal razón este tema de vital importancia ha de ser motivo que ocupe el quehacer docente.
Ciertamente las dimensiones de la problemática de la comprensión están por un lado asociadas a la comprensión entre integrantes de la familia que son los seres con quien mayormente interactuamos y otro tipo de compresión relacionada con un ámbito más general, como las culturas diferentes. Sin embargo intrínsecamente existen otros dos tipos de comprensión, la intelectual objetiva y la humana subjetiva (Morín, 1999, p. 50).
Para la comprensión objetiva es suficiente la explicación,  no así ocurre para la comprensión humana, pues esta requiere de sentimientos basados en el amor, en el afecto, en el interés por el bien del otro.
Es importante tener consciencia de la existencia de los obstáculos que dificultan  la comprensión, en ese sentido el autor  enuncia los siguientes: El Egocentrismo, etnocentrismo, sociocentrismo y el espíritu reductor (Morín, 1999, p. 51-53); todos relacionados al –yo- como centro del universo y dirimidos al orden de lo individual. Estar consciente de estos sentires pudiera ser el inició de una introspección, con fines de rectificación que permita una auto-compresión. Si logramos comprendernos a nosotros mismos, habría más posibilidades de comprender a otros.
No es fácil, pero una compresión ideal que abarque tanto lo intelectual como lo humano, debe estar basada en la ética y el intelecto, permitiéndonos la capacidad de comprender la incomprensión, acercándonos a la posibilidad de ser un ser humano verdaderamente humanista que se identifique y se integre.  (Morín, 1999, p 53-54).
Si realmente queremos vivir en el futuro, debemos practicar algunos principios básicos para fortalecer nuestra capacidad de comprensión,  así que debemos educar para la tolerancia, el bien pensar, y la aceptación de la complejidad. También agregaría el enseñar a ser humanos terrestres de esos que se interconectan respetuosamente con el medio ambiente  donde hacen vida.
“El sueño de la comprensión requiere de cerebros nuevos y regenerados” García, (2018).
En un mundo lleno de recursividad el conocimiento no tiene principio, ni fin.
Finalmente es preciso recordar que la complejidad a la vez resulta ser tan simple que está por doquier,  así es que tu docente, yo docente, debemos estar preparados para asumirla.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Morín, E. (1999). Los Siete Saberes Necesarios para la Educación del Futuro. Paris: Unesco.

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