sábado, 4 de mayo de 2019


ENSAYO
LOS SIETE SABERES NECESARIOS
PARA LA EDUCACIÓN DEL FUTURO









FACILITADORA:                                                              MAESTRANTE:
Dra. Yelitza Hernández                                 Eryca E. García U.     C.I. 18.044.713


San Juan de los Morros, Marzo 2019

            Desarrollando específicamente aquello que se considera quiso decir el autor en relación al V saber, se puede decir que inicialmente esta producción nos invita a pensar y repensar que se deben evaluar las realidades a las cuales nos enfrentamos día a día en todos los ámbitos ya que para muchas de ellas no nos encontramos preparados, incluyendo esto a la Educación la cual es considerada como la “fuerza del futuro” pues a través de ella se deben impulsar los cambios en las sociedades. Es por eso que debe ser a través de la Educación que se forme a los ciudadanos en las diversas disciplinas y que éstas se traduzcan en profesionales preparados para afrontar las diversas realidades en un mundo completamente cambiante de forma impredecible, incierta e imprevisible.
            Desde un inicio nos exhorta a comprender que la vida en general es incierta, que el futuro es impredecible y que de ello debemos tomar conciencia pues ninguna mente humana puede estar segura de lo que sucederá en el futuro y mucho menos existe computador alguno a través del cual podamos asegurar lo que sucederá. En concordancia con esto, menciona muchas situaciones a nivel mundial que en su respectivo momento histórico no pudieron ser previstas ni fueron susceptibles de predicción que sucedieron y generaron consigo grandes cambios económicos, políticos, sociales, culturales y religiosos. Esto demuestra que nunca nuestra mente podrá estar segura de lo que sucederá, aunque nos sentemos a filosofar y tratemos de recrear la mayor cantidad de escenarios posibles, siempre habrá un futuro diferente al que creemos, al que pensamos, al que podemos imaginar y para el que supuestamente nos encontramos preparados. En esos cambios surgen cosas nuevas, que según el autor no pueden ser predecibles porque no serían nuevas, generándose estos cambios en pocas unidades y que luego se van expandiendo hasta concretarse en grandes cambios que traducen en avances históricos.
            Trata entonces del deber que tenemos en desarrollar un pensamiento que reconozca y enfrente la inseguridad de nuestro tiempo, que enseñe principios de estrategias que nos permitan desafiar todos los conflictos y problemas que se nos presentan a diario en diferentes entornos, asimismo, modificar este perfeccionamiento en virtud de las informaciones en el camino. Las ciencias nos han revelado muchas certezas, pero también nos han dado muchas incertidumbres, pero no se puede escapar de ellas y vivir alejado de las ciencias y la incertidumbre de la acción deriva del bucle riesgo−precaución, del bucle fines−medios, del bucle acción contexto y de la impredictibilidad a largo plazo. Los bucles son parejas inseparables e interrelacionadas. La doble necesidad del riesgo y precaución, la incertidumbre de la finalidad y de los medios, ya que la pureza de uno no implica la bondad del otro y viceversa, además, nadie nos asegura que se logre la finalidad deseada y no una contraria, mediante la contaminación de los medios, y las interacciones entre la acción y el contexto.
            En relación a ello, puede ser discutible, depende de la filosofía de cada persona, el hecho de que el autor expresa que esos cambios que se convierten en evolución son la consecuencia de una desviación la cual transforma el sistema de donde ella misma ha nacido, desorganizándolo y reorganizándolo, así, se requiere lo que establece la teoría del caos, es decir, se requiere a juro una desorganización, es por ello que no hay certezas absolutas sino relativas, no hay ni puede haber seguridades, se debe comprender todo es fortuito, a ese respecto expresa “el conocimiento es navegar por un océano de incertidumbres a través de archipiélagos de certezas”. En este punto, Morín habla acerca de la ecología de la acción, indica que una vez que una persona tiene conciencia de la acción que va a efectuar y la ejecuta, esta entra en interacción con otro conjunto de acciones y termina siendo el entorno el que la toma en un sentido u otro, pudiendo terminar no generando el resultado para el cual inicialmente fue ejecutada, así, la ecología de la acción se refiere a tener en cuenta la propia complejidad de lo que se hace y de todo lo que rodea pues ello puede traer consecuencias inesperadas. De esta manera se puede predecir a muy corto plazo las consecuencias que una acción podrá generar pero no puede predecirse a largo plazo y mientras sea una acción mas significativa donde hayan mas factores involucrados, mucho mas impredecible puede ser su consecuencia, permitiendo así que converjan dos puntos de vista referidos a la apuesta y la estrategia, siendo el primero aquel riesgo que se toma en su totalidad sin tomar en cuenta las consecuencias de la acción y el segundo, el establecimiento de la secuencia de acontecimientos que se pueden derivar de la misma, desde las certezas y probabilidades hasta las incertidumbres e improbabilidades.
            Sin embargo y una vez analizado todo lo expuesto, se puede concluir que las estrategias no siempre generarán el resultado esperado y que la idea de incertidumbre siempre va a predominar si nos detenemos a pensar en lo difícil que es prever las realidades que nos suceden día a día, lo que al extrapolarlo a largo plazo, se convierte en algo mucho mas complicado aun, casi imposible de lograr. El punto está, en definitiva, en “formar formadores” que tengan una visión amplia, abierta, que permita desarrollar los temas desde una perspectiva holística, sin dejar a un lado la historia pero preparando a los ciudadanos para la vida, para enfrentar los cambios entendiendo la presencia de oportunidades y riesgos, de que las cosas imposibles pueden volverse posibles y viceversa, asumiendo les retos desde una visión compleja.
           


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